lunes, 25 de agosto de 2014

EL FUROR POR REPARTIR CARTAS...en 1985

La tasa de paro se situaba en aquellas fechas en el 21,3%. Hablo del año 1985. Con esas cifras, incluso, se "vendía"  en sociedad el final de la crisis 1976-1985 (Ahora también, con el 24,5%).




En los calurosos días de agosto de aquel año de 1985, treinta años han pasado ya, "contaban las crónicas" reflejadas en diarios de información acreditada, que 80.000 mil españoles y españolas andaban preparando las oposiciones a la Escala de Clasificación y Reparto, léase carteros, convocadas por la entonces Dirección General de Correos y Telecomunicaciones.



MÁS DE 5.000 PLAZAS

Efectivamente 2.240 plazas, de acceso libre, estaban en juego y el primer examen se celebraría (y se celebró) el domingo 8 de septiembre de aquel año. El domingo 22 de septiembre tuvo lugar el segundo examen. Curioso resulta que de estas 2.240 plazas, 1.148 eran concretamente para destinos en Cataluña y 376 para el País Vasco. 

Al que suscribe le cabe el honor de que, entre otros aprobados, uno de sus alumnos obtuviera el número uno a nivel nacional en esta oposición.

Simultáneamente, en las mismas fechas, otros 112.127 candidatos para cubrir 2.093 plazas (acceso libre) del Cuerpo de Ayudantes Postales -antiguos Subalternos- y otros 65.000 candidatos para 780 plazas (acceso libre) de la Escala de Oficiales andaban en las mismas. 

Tampoco el que suscribe olvida que otro de sus alumnos se fracturara el brazo (derecho) cinco días antes de tener que realizar una prueba de mecanografía que incluía el examen para Oficiales. 250 pulsaciones por minuto con una sola mano no estaba al alcance de cualquiera, salvo que se llamase Matías.

250.000 SOLICITUDES

En resumen, que unas 250.000 solicitudes habían sido procesadas en los meses anteriores para disputarse en septiembre un puesto de trabajo revestido del ornamento funcionarial, de entre un total de más de 5.000 plazas ofrecidas en aquella atractiva convocatoria de empleo público en Correos. 

UN FUROR PROFESIONAL

Cierto que Correos ha tenido siempre mucha solera en las oposiciones. Y estas cifras de candidatos nos permiten calificar la concurrencia de "avalancha". Cifras, que sin duda tenían un importante impacto en sectores económicos relacionados con la formación, academias y editoriales.  

Movilización

Asistir a las clases costaba mensualmente entre 4.000 y 5.000 pesetas, más el precio de la matrícula, que oscilaba entre 500 y 1.500 pesetas. En cada clase había unos 40 alumnos. Cada mes se impartían entre 22 y 50 horas lectivas y los temarios costaban entre 2.600 y 5.400 pesetas. 

Los opositores pagaban al inscribirse 750 pesetas por derechos de matrícula. El dinero iba al tesoro público, que, por su parte, se hacía cargo de los gastos que la oposición genera. En la balanza final de ingresos y gastos el tesoro público solía salir claramente beneficiado.

Este destino de los dineros de matrícula de los opositores era nuevo. Antes, en anteriores convocatorias, el sobrante, tras gastos, se lo repartían los miembros del tribunal. En la Dirección General de Correos había entonces cola para ser examinador, ya que unos pocos días de dedicación suponían el equivalente crematístico a varios meses de sueldo.

Además las 750 pesetas que el BOE fijaba como derechos de examen, la Caja Postal, en la que se hacía el ingreso, cobraba 40 pesetas más en concepto de gastos de transferencia. Esos "ocho duros", multiplicados por cientos de miles de pagadores, resultaban ser una suculenta cantidad, si bien es justo reconocer que también aumentaba el trabajo en aquella entidad bancaria.

CÁLCULO,CONTABILIDAD, ESTADÍSTICA, MATERIAS JURÍDICAS, LEGISLACIÓN POSTAL, GEOGRAFÍA

La oposición para los auxiliares tenía dos ejercicios distintos. En uno de ellos había que resolver dos problemas de cálculo y un ejercicio de contabilidad y estadística. 

El otro era un cuestionario de 125 preguntas de materias jurídicas, de legislación básica de Correos y de geografía interior e internacional. Al examinando le podían preguntar, por ejemplo, el número de diputados que componen el Congreso o por las funciones del Ministerio Fiscal, por la organización central o periférica del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones; o por el funcionamiento de la franquicia postal o por la normativa sobre casilleros domiciliarios. Se le requería también, para que demostrase que "se sabe de memoria" los enlaces postales de cualquier provincia española.

Esta última materia del programa, la geografía, obligaba a aprenderse de memoria unos 1.400 topónimos españoles, amén de algunos cientos del extranjero. 


PERFIL DE LOS CANDIDATOS

Jóvenes de 18 a 23 años que buscaban su primer empleo estable eran los más frecuentes "clientes" de estas oposiciones. Jóvenes de nivel cultural medio-alto, con una notable presencia de licenciados universitarios en paro. 



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