martes, 19 de agosto de 2014

DEUDAS CON LOS CARTEROS DE ESPAÑA

Las direcciones incompletas o erróneas, fuente de gastos para las empresas...PERO MENOS

Estadísticamente, más de un 50% de los registros en una base de datos típica en España contiene errores (direcciones erróneas, mal escritas, incompletas, con códigos postales incorrectos, o nombres de localidades incomprensibles o inexistentes).

Y así, con esas direcciones erróneas, cada año, se ponen en circulación millones de envíos postales de empresas y de organismos públicos que, en estos casos, no hacen fácil precisamente la tarea del “cartero” a la hora de entregarlos con éxito a sus destinatarios.



ENTREGAS FALLIDAS

Las entregas fallidas de productos o de comunicaciones al destinatario o cliente final suponen un sobrecoste que impacta negativamente en los objetivos de quien los envía y también del operador al que se le encarga la gestión de distribución y entrega, deteriorando con frecuencia la imagen de las propias organizaciones que intervienen en el proceso y a veces causando lesiones en los derechos de los destinatarios interesados en la recepción de esa comunicación que nunca llega.


Valgan, en este sentido, dos ejemplos, entre muchos:

A principios de este año, y a preguntas del Consejo de Consumidores y Usuarios sobre el retraso en el primer pago de un 5% del capital invertido (o la devolución de los sellos) a los afectados de AFINSA, la Administración Concursal de AFINSA contestó asegurando que el motivo era por problemas con las direcciones postales de los mismos. De las 177.000 cartas remitidas a los afectados, la Administración Concursal dijo haber recibido sólo 108.000 respuestas. Varios miles de cartas de las enviadas por la Administración Concursal fueron devueltas por ser los destinatarios “desconocidos” en las direcciones consignadas.

En 2009, errores en las direcciones postales por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía provocaron la devolución de "cientos" de bonos culturales de manera que los jóvenes a los que iban dirigidos no pudiesen disfrutar de sus ventajas Aquellos bonos culturales con un valor de 60 euros podían ser empleados en el cine o el teatro como medida para promover y facilitar el acceso de la juventud andaluza a la oferta en este ámbito. El bono se podía canjear por productos y servicios relativos a artes escénicas, libros, música, obras audiovisuales y cinematográficas, museos, artes plásticas, espectáculos flamencos y actos literarios.

Direcciones imprecisas e incompletas

Las “direcciones imprecisas e incompletas” abundan en las bases de datos de las empresas y organizaciones, y con esa imprecisión se consignan en la cubierta de los envíos postales. 

Recordemos que la ley que regula la prestación del servicio postal en España (Ley 43/2010, de 30 de diciembre) determina que “El operador designado por el Estado para la prestación del servicio postal universal deberá realizar la entrega de los envíos en la dirección postal que figure en su cubierta”.  

Si esa dirección es imprecisa o incompleta el hecho de la entrega obliga con frecuencia a esfuerzos de adivinación por parte del cartero, no siempre reconocidos.

En términos de ambigüedad, próxima a la buena voluntad, la ley se refiere a estas situaciones completando de esta manera: “Asimismo (el operador), procurará la entrega de aquellos envíos postales cuya dirección aun siendo incompleta permita la identificación del destinatario”.

Visto así, una carta en cuya dirección postal se haya consignado: Sr. Alcalde de Sevilla, Ayuntamiento, Plaza Nueva, Sevilla, la Ley y el remitente pueden estar seguros de que aunque el remitente no haya indicado el número que ocupa la Casa Consistorial en la céntrica Plaza Nueva de la bella ciudad hispalense, la carta será debidamente entregada en tan insigne edificio.




Claro que una carta en cuya dirección postal se haya consignado: Antonio Sánchez González (por ejemplo), Paseo de la Castellana, Madrid, parece poco probable que pueda ser entregada, ya que la identificación del destinatario en tan larga y densa avenida se nos presenta ciertamente complicada.



No perdamos de vista que el Reglamento de Prestación de los Servicios Postales (Real Decreto 1829/1999, de 3 de noviembre), se detiene en su artículo 32 a concretar cuáles son los datos que deberán consignarse en el envío para su entrega domiciliaria:

“Se entiende por domicilio, a los efectos del presente Reglamento, el conjunto de datos geográficos que permitan identificar el lugar de entrega de los envíos. 

Lo componen los siguientes elementos:

a) Tipo y denominación de la vía pública: nombre que identifique la calle, plaza, avenida, camino o carretera u otros.

b) Número de la finca: el que haya sido asignado por el Ayuntamiento de la localidad dentro de los existentes en la vía pública.

c) Datos de la vivienda o local: los que identifican al inmueble de forma singularizada en la inscripción existente en el Registro de la Propiedad.

d) Número de casillero domiciliario postal a continuación de las letras «CD».

e) Localidad: nombre de la población.

f) Código postal: el asignado a cada dirección postal.


Direcciones ilocalizables

Se estima que las empresas españolas están tirando a la basura, alrededor de 70 millones de euros anuales por no tener identificadas las direcciones ilocalizables en sus bases de datos de clientes.

Hay datos contrastados que indican que en España, un 1,7% de las direcciones registradas en las Bases de Datos (BBDD) son totalmente ilocalizables.

Si tenemos en cuenta que en 2013 Correos gestionó en España la entrega de cerca de 4.000 millones de envíos, un 1,7% supondrían 68 millones de envíos que no llegarían a sus destinatarios “porque lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. 

Estimando, por estimar, un coste de 1€ por envío: las empresas españolas estarían tirando a la basura 68 millones de euros todos los años, en concepto de “direcciones ilocalizables”.


Códigos Postales erróneos

Por otro lado, la media de códigos postales incorrectos que se consignan en los envíos postales puede estar en torno al 8%.

El código postal, como sabemos, es un dato que posibilita que Correos pueda realizar la clasificación de la correspondencia de forma automatizada. 

Un código incorrecto significa una carta que llega donde no corresponde por el sistema automatizado, con el consiguiente reencaminamiento manual para su nuevo reparto en el verdadero destino.

Esto supone un coste interno para Correos mucho mayor (cosa que la Compañía no suele olvidar cuando se negocian los franqueos masivos) y, además, un retraso de varios días en la llegada del mensaje al usuario.

Direcciones con baja fiabilidad

Las direcciones con baja fiabilidad aunque normalmente localizables, suponen una media del 15,11% de las BBDD españolas, e implican un cierto porcentaje de las devoluciones de correspondencia, retrasos en la llegada de las cartas y, desde luego, mala imagen de la empresa que realiza el comunicado que de rebote salpicará a Correos y a la percepción de la calidad de su servicio.

Direcciones fiables pero con ciertos errores, principalmente abreviaturas y faltas de ortografía, representan una media del 22,79%.

Direcciones correctas y localizables: 50%

En resumen, sólo un 50% de las direcciones realmente están correctas, localizables y tienen todos sus datos fiables, dejando la cifra, nada despreciable, de 2.000 millones de envíos con algún tipo de incorrección, de los cerca de 4.000 millones que reparte Correos. 

Claro que los porcentajes de devolución de Correos por esos motivos no alcanzan, evidentemente, esas cifras.

Parece más que sensato que a los “carteros” se les agradeciera en parte el hecho de que estén mejorando muy al alza el espíritu de la ley postal:

“El operador designado por el Estado para la prestación del servicio postal universal deberá realizar la entrega de los envíos en la dirección postal que figure en su cubierta”. 


En tanto actualizan sus bases de datos, pueden darse por aludidas todo tipo de empresas, desde una PYME hasta una gran multinacional, la Administración Pública, Alimentación-Distribución, Automoción, Banca, Información Telefónica, Marketing Relacional, Portales Web o Venta a Distancia, o el sector asegurador, entre otras. 


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