miércoles, 16 de octubre de 2013

EL CORREO BRITÁNICO PRIVATIZADO

A la cuarta ha ido la vencida. En tres ocasiones anteriores, desde hace 19 años, el Reino Unido había intentado sacar a Bolsa su servicio de correos. Estas tres tentativas anteriores se vieron frustradas por el temor a una "revuelta política". 


Royal Mail es una institución emblemática fundada por el Estado británico hace más de 500 años. Sus servicios son motivo de orgullo para el público británico que hoy está escéptico ante esta privatización.

El Gobierno británico lo había anunciado hace un mes. Y en esta ocasión, dicho y hecho.

Finalmente, el pasado jueves 10 de octubre de 2013, se confirmó lo que muchos británicos ya veían venir: el mítico servicio de correos británico, Royal Mail, un servicio que se enorgullece por prestar sus funciones seis dias a la semana a todos los rincones de la nación, entró en la Bolsa.  


La mayor privatización de las últimas décadas

El histórico servicio de correos de Reino Unido, cuyos origenes se remontan a 1516 -Enrique VIII- salió a bolsa con una valoración de 3.300 millones de libras (3.950 millones de euros).

El Ejecutivo de David Cameron fijó el precio de la OPV en 330 peniques por acción, en la parte alta del rango, lo que le ha permitido captar aproximadamente 1.722 millones de libras (2.033 millones de euros).

Más de 690.000 inversores privados se repartieron las acciones, y aquellos que hicieron una reserva de hasta 10.000 libras (11.700 euros) recibieron un paquete inicial de 750 libras (877 euros) en títulos.


Ayer las acciones registraban subidas del 2,7%, hasta alcanzar un precio máximo de 490,66 peniques por título, lo que representa un alza del 48,7% respecto al precio fijado en la OPV de la compañía.


La oferta ha contado con una fuerte demanda, que ha sido más de veinte veces superior en el caso de los inversores institucionales y aproximadamente siete veces superior en el de los inversores minoristas. Finalmente, el 67% de las acciones de han colocado entre inversores institucionales y el 33% restante en los minoristas.

Con esa subida en la demanda, el valor del Royal Mail alcanzó los 4.750 millones de libras, 1.500 millones por encima del valor dado por el Gobierno al que se acusa de infravalorar el servicio de correos.


Tras la salida a bolsa de Royal Mail, el Gobierno británico mantendrá una participación del 37,8% en la compañía, aunque si se ejerciera completamente la opción de sobre suscripción prevista esta bajaría al 30%.


150.000 empleados

En el marco de la privatización, la práctica totalidad de los 150.000 empleados de Royal Mail recibrán de manera gratuita acciones de la compañía, equivalentes en su conjunto al 10% de su capital social (unas 2.000 libras por persona), además de contar con ventajas para adquirir más títulos si así lo deseaban.

De los 150.000 empleados de Royal Mail, unos 125.000 pertenecen al sindicato Communication Workers Union (CWU) quienes afirman que un 70% se oponen a la proposición.  

El sindicato teme por el futuro laboral de los empleados, la pérdida de calidad en el servicio y un posible incremento en los precios. Existe el temor de que futuros beneficios acaben en los bolsillos de los inversores en vez de volver como inversión a la propia Royal Mail, así como la pérdida de retribuciones en cuanto el negocio se vaya a paraísos fiscales.

El sindicato que también, considera que Royal Mail ha sido infravalorado estudia la posibilidad de convocar a una huelga de empleados del servicio postal en los próximos días para oponerse a la privatización más grande que ha vivido el Reino Unido desde los años 80.

El Gobierno, por su parte, dice que su prioridad es proteger al consumidor, lograr una buena relación calidad-precio para el contribuyente y hacer del Royal Mail una empresa exitosa que pueda invertir y crecer.



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