domingo, 28 de agosto de 2011

EL ENVÍO POSTAL, IGUAL QUE EL DOMICILIO, ES INVIOLABLE

Aunque el artículo 18 de la Constitución Española, como veíamos en la entrada anterior, sólo hace una referencia expresa al secreto de las comunicaciones postales en su punto tercero (art. 18.3), qué duda cabe que todo este artículo gira en torno al valor de la intimidad personal y familiar, y todo su contenido, por tanto, encuentra cabida en el ámbito de las comunicaciones postales.

Nos habla la Constitución del derecho a la inviolabilidad del domicilio y en los mismos términos podría haberse expresado respecto de la inviolabilidad de la correspondencia y de los envíos postales.

"El domicilio es inviolable", dice la Constitución:

Dice también la Constitución que "ninguna entrada o registro podrá hacerse en el domicilio sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito".

En términos románticos esto lo veía así Lord Chattam: 

“La casa de cada hombre es su fortaleza, no porque la defiendan un foso o una muralla, podría ser una cabaña de paja y el viento rugir alrededor, y la lluvia penetrar en ella, pero el Rey NO.”

Ninguna intervención, por tanto, podrá realizarse tampoco sobre la correspondencia, si no es en circunstancias idénticas o equivalentes a las fijadas para la "entrada en un domicilio".

Nos movemos en el ámbito de la intimidad y de la privacidad y es bueno conocer el alcance del concepto "violación" aplicado a los envíos postales:

Será en todo caso violación,:

-su detención arbitraria o contra derecho,
-su intencionado curso anormal,
-su apertura ilegal
-su sustracción,
-su destrucción,
-su retención indebida 
-su ocultación y
-cualquier acto de infidelidad en su custodia

Los operadores postales deberán cumplir con el deber de fidelidad en la custodia y gestión de los envíos postales.

Los envíos postales sólo podrán ser detenidos o interceptados y, en su caso, abiertos por resolución motivada de la autoridad judicial conforme a la ley.

La Ley Postal acota la legítima intervención de la Comisión Nacional del Sector Postal, en sus funciones inspectoras  indicando que sólo podrá intervenir los envíos postales, cuando existan sospechas fundadas de que contienen un objeto prohibido o que no se ajusten al contenido declarado en su sobre o cubierta, siempre que sea preceptiva su previa declaración. 

El alcance de esta intervención, en los envíos que contengan documentos de carácter actual y personal, quedará limitado al reconocimiento externo, visual o mediante máquinas, tanto de los envíos como de la documentación que los acompañe, y no afectará en ningún caso al secreto e inviolabilidad de los envíos postales. Se garantizará la destrucción inmediata de las imágenes tomadas.

No podemos pasar por alto el hecho de que con cierta ambigüedad y sin ninguna precisión la Ley Postal deja al  margen de las disposiciones anteriores el ejercicio de las facultades de control reconocidas legalmente a determinados funcionarios en el marco del ejercicio de sus funciones de inspección, como las sanitarias, aduaneras, de prevención de blanqueo de dinero o de seguridad o cualesquiera otras establecidas en la normativa sectorial, con el fin de detectar la presencia de productos prohibidos.

Recurrimos al Real Decreto 1.829/1999, Reglamento de Prestación de los Servicios Postales, aún vigente, con alguna adaptación de autoría propia a la nueva Ley Postal, para encontrar alguna mayor  concreción respecto de los supuestos de intervención  de los envíos potales que no afectan a la inviolabilidad de los mismos:
 
Ni los funcionarios de la Subsecretaría de Fomento Comisión Nacional del Sector Postal ni los de los servicios aduaneros podrán conocer el contenido de los envíos postales, debiendo respetar el derecho al secreto, la intimidad y la inviolabilidad de la correspondencia. Se excepcionan los envíos que no contengan documentos de carácter actual y personal como la publicidad directa, los libros, los catálogos, las publicaciones periódicas, así como los paquetes postales en los que proceda su inspección por motivos de seguridad pública u orden público y no se haya puesto de manifiesto expresamente que contienen objetos de carácter personal.
A estos efectos, deberán acondicionarse dichos envíos, de tal forma que sea posible su apertura y cierre para facilitar la inspección de su contenido.
No se procederá al examen del contenido de los envíos postales cuando de su forma o simple examen exterior se deduzca con exactitud la naturaleza de su contenido.
En el caso de envíos de cartas que contengan comunicaciones de carácter actual y personal y de paquetes postales, siempre que en estos últimos se haya puesto de manifiesto expresamente que contienen objetos de carácter personal, será necesario recabar autorización expresa del remitente o, en su defecto, del destinatario para que los funcionarios de la Subsecretaría de Fomento Comisión Nacional del Sector Postal o de los servicios aduaneros conozcan el texto o contenido de los mismos.

Si no existiera la citada autorización expresa será necesaria la oportuna orden judicial, pudiendo quedar mientras tanto el envío interceptado en poder de la Subsecretaría de Fomento Comisión Nacional del Sector Postal o de la aduana respectivamente durante el plazo de un mes a contar desde la fecha en que se solicita dicha orden.
Los paquetes postales a los que se refiere este apartado deberán acondicionarse de forma tal que se facilite a los servicios de inspección postal la comprobación de su contenido, sin necesidad de la extracción del objeto.
Sometimiento de los envíos postales a la fiscalización de los Servicios Aduaneros
Los operadores postales someterán a la fiscalización de los Servicios Aduaneros los envíos de importación y exportación prohibidos, así como los que se hallen sujetos al pago de derechos y a la observancia de formalidades de entrada o salida.
Cuando por cualquier operador postal que intervenga en la manipulación o curso de los envíos, se observe la presencia de alguno procedente del extranjero o de puntos situados en puertos francos sometidos a un régimen aduanero distinto del de la Península y que, según las disposiciones vigentes, deba ser objeto de reconocimiento previo a su entrega al destinatario, se consignará por la administración de aduanas en la cubierta de aquél, de modo bien visible, la indicación de “Intervenido. A reconocer por el Servicio Aduanero”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario